(...)me compraré en código de venganza, una venganza contra mí mismo, una penitencia glorificada, un libro pedorro, barato, cliché, del tamaño de mi bolsillo, y lo leeré obligándolo a superar al que no compré, al ausente; le exigiré que sea notable, simbólico, metafísico, prometeico; lo azotaré incluso, lo enviaré al gimnasio y al neurólogo, lo expondré a las inclemencias (sic) del clima y de los familiares sexagenarios, lo torturaré(...) ::Dinámica Sadomasoquista Libro-Lector en su proceso de Adquisición:: :Por Genovesio: Sucede que cada vez que encuentro un buen libro en la vidriera de una –logicamente- librería, entro y pido verlo. Esto no me diferencia del resto de los mortales. Sigamos. Lo hojeo, lo hago rodar sobre y entre mis manos, lo sopeso, lo mastico en sus puntas como si de moneda de oro se tratara, lo froto contra mis tetas flacas, para luego devolverlo al librero prometiendo pasar prontamente a comprarlo, rezo (y soy nihilista) para que no vaya otro interesado a esa libre...
Primera revista de difusión cultural online de Santiago (de primer corte)