Actualmente, las leyes del país condenan a las radios comunitarias a una constante ilegalidad, haciéndolas a un lado en beneficio de las radios comerciales, productoras de dinero y estereotipos(...) No es posible creer que ese es el único país. En Chile existe espacio para la disidencia. Existe el espacio para levantar otras voces, otra visión del mundo. Esta labor de hacer ciudadanía, de hacer cultura, no puede ser un delito. Ningún Estado tiene derecho a requisar los equipos de las radios comunitarias ni a prohibir su funcionamiento. Lee la columna completa en el blog http://donaom.blogspot.com
Primera revista de difusión cultural online de Santiago (de primer corte)