Los momentos de antaño no son hechos condenados al olvido sino reciclajes de ocurrencias del presente. Estamos condenados a sufrir las consecuencias de nuestros actos resucitando muertos a como de lugar. Parado en estos axiomas Philip Kaufman narra la historia del Marqués de Sade en el filme Letras Prohibidas. La película comienza con un sujeto en prisión. Más que prisión es el loquero de Charenton, y todos sabemos o creemos saber lo que representan estos lugares de reclusión. Un agujero, un hueco, un buraco, un esfínter. Sí, un esfínter por donde la sociedad canaliza todos sus desperdicios, toda su materia fecal, toda su mierda. Y allí es donde se encuentra un Marqués (interpretado por Geoffrey Rush, gran captador de la esencia) que parece ser que está de vacaciones más que penando pecados. La historia "real" cuenta que la cárcel era un lugar muy común para Donatien Alphonse "Marqués" de Sade, quién estuvo varias veces encerrado por sus "polémicas" obras ...
Primera revista de difusión cultural online de Santiago (de primer corte)