
Por Genovesio
Empieza con los jóvenes de la UP levantando el Diego Portales (actual Gabriela Mistral) a mano nomás, dando talleres de ortografía en La pintana, en Peñalolen, en San Bernardo. Suenan Los Jiavas o Sol y lluvia. Pero el protagonista se va de farra unas semanas, hace perder el equilibrio de la realidad y deviene el cataclismo, la subhistoria que arma la superficie. Llega Pinochet. Bombardea La Moneda, bombardea Chuqui-Camata, bombardea el morro de Arica, bombardea los Moai, bombardea todos los símbolos de la República Allendista.
Pasan todas las pálidas que tienen que pasar en una película de Hollywood, con mucha sal y mucha pimienta para que no se vuelva un bodrio.
Parece que mejora, al viejo casi lo matan, pero no. Se negocia la retirada. Parece que va a ser mejor, pero no, los viejos amigos traicionan por la espalda, más bien por el costado. Y cuando todo se va acomodando para un final de mierda, se enciende otra vez la pantalla yéndose todo al carajo. Llega Piñera, la derecha financiera, el tipo que cayó dos veces por manejo de información privilegiada.
Pero al final llegan los Allendistas y retoman el poder a través de las armas.
Los grupos de poder emigran a los barrios Opus Dei de la República Checa.
La concerta se hace amiga y susurra perreríos en las peñas.
El país se vuelve una gran fábrica de monitores.
Final feliz comunista.
Pasan todas las pálidas que tienen que pasar en una película de Hollywood, con mucha sal y mucha pimienta para que no se vuelva un bodrio.
Parece que mejora, al viejo casi lo matan, pero no. Se negocia la retirada. Parece que va a ser mejor, pero no, los viejos amigos traicionan por la espalda, más bien por el costado. Y cuando todo se va acomodando para un final de mierda, se enciende otra vez la pantalla yéndose todo al carajo. Llega Piñera, la derecha financiera, el tipo que cayó dos veces por manejo de información privilegiada.
Pero al final llegan los Allendistas y retoman el poder a través de las armas.
Los grupos de poder emigran a los barrios Opus Dei de la República Checa.
La concerta se hace amiga y susurra perreríos en las peñas.
El país se vuelve una gran fábrica de monitores.
Final feliz comunista.
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